ARTÍCULOS EN PRENSA

 
Madrid, 17 de marzo de 1998
 
Angeles Peláez está siguiendo desde que comenzó a pintar hace veinte años el camino más difícil, pero según mi forma de ver el más certero.

Primero fue la fase de aprendizaje del oficio que duró cuatro años. Después ya dominadora de la técnica, se negó a exponer hasta que encontró la forma de expresar su verdadera personalidad. Es la fase que yo denomino "la travesía del desierto" en la cual los pintores sabemos pintar, pero aún no sabemos expresar nuestro sentir personal.

La Peláez aguantó todavía ocho años más hasta que un día "embocó" con todo su ser exponiendo finalmente en 1991, habiendo superado doce durísimos años de búsqueda de sí misma

"Sabe esperar,
aguarda a que la marea fluya...”
Decía A. Machado, con gran sabiduría.

Aquella exposición de 1991 fue un gran éxito.

Sólo cuando se ha optado por vivir "para" la pintura y no "de" la pintura, se consigue superar esa "travesía del desierto".

Fiel a su credo de vivir "para" el arte no cayó en el fácil recurso, de volver a exponer cada dos o tres años diciendo en sus obras siempre lo mismo.

Una vez más se encerró en su estudio a laborar apasionadamente sin que los que seguíamos su obra tuviésemos acceso a lo que estaba haciendo.

Ahora, a los 7 años del gran éxito de su última exposición, vuelve a salir a la palestra con más fuerza que nunca.
Angeles Peláez, sigue siendo fiel a sí misma y con mano personalísima fluye con más profundidad en lo que nos relata, mediante una mejor estructura simplificadora de formas y colores.

No hay duda de que estamos ante una gran pintora que al haber optado por trabajar duramente en la soledad, exponiendo solamente cuando tiene algo nuevo que decir, no repitiéndose de una exposición a otra, tiene ante sí un camino de profundidad insospechada.
 
D. JOSE LUIS VERDES
Pintor. Licenciado en B.B.A.A.