ARTÍCULOS EN PRENSA |
| Valencia, Mayo 2003 |
| Estas palabras de Manuel Alcántara un cronista de los más celebrados vienen como anillo al dedo al enjuiciar la obra de A. Peláez, un artista que si no es ha de ser de los más celebrados. Basta realizar un recorrido visual, que se convierte en contemplativo, para ver en sus cuadros una luz volcánica cezanniana, un cromatismo expresionista vivo, un dibujo personalista, una ambientación palpable, algo diferente y atractivo que lleva a desmontar teorías que han hecho historia. Por ejemplo, nos viene a la memoria una frase de un personaje universal, Julio Verne: "Siempre surge un hombre que imagina y siempre hay otro hombre que realiza". Como los de su época, Julio Verne obviaba a las mujeres. Podría haber dicho en lugar del concepto hombre, un ser "humano", que recoge a los dos sexos. (Ello no restó ni resta profundidad a su pensamiento). Es cierto que un ser humano imagina y otro que lleva a la realidad lo imaginado. Se necesitan dos personas. En el caso de A. Peláez, es una, una la que piensa, descubre, y es la misma la que realiza y, además, A. Peláez es mujer, se llama Ángeles aunque se firme A. Peláez. Angeles ha roto con su obra algo de historia, ha abierto un nuevo camino del Arte, que no es otro que el sendero de la belleza que viene por su pincelada iluminado por el resplandor de la estética. |
| LORENZO BERENGUER |
| Director de la revista |